Un texto de un amigo.Él no tiene blog, pero sí quiere publicarlo. ahí va.
Es posible que haya personas que no lo comprendan pero cuando la vida de uno no depende de ello y la gente a la que se aprecia están en una determinada nación, uno no se plantea marcharse del país, ni por dinero, ni por gloria, ni por nada material que se le pueda ofrecer.
Hay algo que no parecen entender y es, que ciertas personas, tendríamos que ver la nación arrasada y convertida en cenizas para irnos a trabajar a fuera. Me he dado cuenta que muy poca gente piensa en las consecuencias de sus actos. No quiero acabar mis días como un soldado polaco de Napoleón exiliado en París, como un piloto checo en Inglaterra, como un ruso blanco borracho en un inmundo cabaret de París, bebiendo para no recordar todo lo que se ha perdido y que no hay futuro por delante.
Tener que trabajar fuera de tu país ES UN FRACASO. Significa que tu país no te valora y te considera prescindible. Nos lo venden como un triunfo. ¿Qué demonios?
Para el extranjero que te contrata eres jodidamente barato: por el precio de uno de sus nacionales coge a 3 como tú. ¿Molo mazo por trabajar fuera? ¡Y una mierda!
Un emigrante, por muchos estudios que tenga, seguirá siendo un tío de fuera. Podrá más o menos camuflarse pero estará rechinando continuamente y con la mente en tiempos y nombres que ya no existen. No conocerá los libros que se leen en educación básica, ni los autores, no dominará JAMÁS el idioma, no entenderá chistes ampliamente difundidos por la TV antes de su llegada,te importará una mierda que tu país de acogida se vaya a tomar por culo (sólo tienes que irte a otro)...En definitiva serás un elemento ajeno.
Una vez que te vas no hay vuelta atrás. Puedes autoengañarte diciéndote que son sólo unos años que pronto volverás con fortuna y gloria.
Craso error. Cuando vuelvas, si vuelves, muchas de las cosas que amabas habrán cambiado, (si no desaparecido) tus amigos se habrán acostumbrado a vivir sin ti y no se comportarán igual (si los encuentras), incluso tu familia si la tienes será diferente. Será un terrible shock y desearás volver a marcharte cuanto antes. (La única forma satisfactoria de volver es como ejército invasor e imponiendo TÚ las normas tras derrotar a los que se quedaron y te forzaron a irte.)
Tu cabeza dará muchas vueltas y al llegar de nuevo al extranjero, la depresión será aún mayor porque te verás solo y perdido en un mundo ajeno y extraño en el que la única solución a tu problema es seguir corriendo de un país extranjero a otro, donde con suerte quizás coincidas con otro exiliado como tú con quien comentar historias idealizadas de un hogar que no existe. Se convertirá en tu amigo del alma y acabaréis los dos borrachos para acabar finalmente volviendo sólo con las manos en los bolsillos al lugar en que vives, un sitio que nunca será un hogar.
Pensando en si existe un sitio lo suficientemente lejano para huir de ti mismo y dejar de correr de una maldita vez.
Eso es en lo que nos quieren convertir los bancos a la gente de carrera: en gente sin hogar a la que mover de un país que se hunde a otro pero, si España va a convertirse en África a mí no me sacarán sin luchar. Si me tengo que ir al exilio que sea con razón (o por mis hijos), y al que me quiera escuchar le invitaré a una copa mientras le cuento como murió tanta buena gente a la que no debí sobrevivir al compás de canciones prohibidas en lo que un día fue mi hogar.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
Deja tu pateleo a continuación. Recuerda, puedes no estar de acuerdo, pero no olvides nunca la educación